DISCOS DE VINILO, ROPA DE ACETATO

 

-¿Por qué nunca hablamos de lo que sentimos al bailar?

John Travolta, Fiebre de sábado por la noche

 

 

El espectáculo es la información

Estás bailando en un club del mundo. Eres libre de moverte en una posición y hacia todas las direcciones y de gritar. Navegas por la pista con tanta libertad como por la Internet/Matriz. Tienes tus posesiones contigo, exactamente como si anduvieras por una capital extranjera. Te trasladas por la pista. Exploras. Las ondas son fortísimas. Te encuentras con, o crees ver a, una persona que conoces. No era ella, todos se parecen. Si fuera ella, la abrazarías, no se dirían nada [es difícil decir cosas con estos dB], entenderían que está todo tan bien.

Sé donde estoy. No es Londres o Amsterdam. Es Santiago de Chile. No soy un ser sin historia y sin país; éste es mi lugar, mi suelo, mis datos. Mi posición es como mi página Web en una red de cuerpos cambiantes, porque nada dura más tiempo que un parpadeo de estrobo. La música que entra por el cuerpo desde abajo, con los bajos, no proviene [directamente] de Berlín o Chicago. No sigue esa línea que comenzó con una pluma de ganso en Europa escribiendo libros que veinte años después nos llegarían por barco, si es que. La línea que siguió con la práctica parental de salir a otear los titulares de la mañana [de eso estaba hecho el día]. La línea punteada que formó imágenes de TV B&N. Y después color. Y después computador [la información es el espectáculo, los niños lo saben cuando se emboban con el profesor como actor: ropa, gestos, aire]. La música está hecha aquí, ahora, por los DJs en las mesas y es tan efímera como una combinación de luces. Es dance music: está hecha de cuerpos en la pista, donde eres parte de un círculo cuya circunferencia está en todas partes y cuyo centro rota, rota. A veces tú estás en el centro, a veces en la periferia. Eso no depende de nadie ni de nada excepto de tu conexión con el sonido.

Desapareces en el baile [tal como los músicos han desaparecido en sus discos]; de todos los estilos, éste es el primer entorno en que no bailas para mostrarte. Hemos recuperado al baile de fusión, la danza tribal. Los "autoconscientes" bailan con los ojos cerrados, reconcentrándose en el sonido de los bajos cada vez que pierden el contacto con la meditación. Mientras tanto y hacia adentro desfilan todos sus rollos: familiares, afectivos, de conquista, de posición social, de proyectos de vida.

Cuando te deja la meditación individual, puedes buscar lo colectivo. Desde afuera, lo que se puede ver desaparece en el mismo momento en que se ve, reemplazado por un nuevo movimiento. Así, el verdadero baile es invisible, porque no busca perdurar en la retina sino alcanzar al sonido.

Bailas para darle la pasada en tu cuerpo a la música. No bailas para ninguna pareja. Te unes a y te desunes de personas recién conocidas que sin la menor duda son tan interesantes como tú: todos tienen una historia que contar y departamentos llenos de música. Bailas para expresar la euforia.

 

Hay perfumes además de colores; son ciento treinta variedades de incienso; la gente parece perfumada. La estrobo arroja un rosado sobre las ropas blancas. Un violeta. Los codos te golpean una sola vez; después se apoyan en ti. Caen unas gotas de agua en la cara: un paraíso artificial arroja su lluvia interna, más generosa. Los que trabajan sentados delante de computadores toda la semana, bailan en vez de correr o del gimnasio; un masaje durante cinco horas de la zona lumbar y de la base de la columna es mejor que muchas cosas. Los netizens salen de sus terminales y vienen a encontrarse a un nivel prelógico. Tenemos todo: la tecnología, la red, los dedos sobre los teclados. Las carreras, los conocimientos, el poder económico, los idiomas, los computadores, las máquinas.

¿Y de ahí?

Nadie sabe adónde iremos desde aquí.

Nadie tiene la menor idea. Estamos con los brazos abiertos recibiendo todas estas vibraciones y dejándolas pasar a través de los cuerpos. Hacemos generación, hacemos época. Las pocas cosas vendibles serán vendidas, lo que marketearse pueda como estilo. No estamos reviviendo estilos de ninguna década. Atrás quedó la música personalista de las voces y las emociones para fans, y lo que vino después: reacción de guitarras distorsionadas y oscuridad. Los tambores del rock (o sea el ritmo, que antes fue el de África, y antes del corazón de la madre alterándose con emociones durante la vida del feto, y antes todavía del mar, alterándose con la Luna), se fractalizaron por máquina; aquí no hay egos sino cultura popular underground universal; no hay madera ni metal sino plástico y fibra de vidrio. No nos quedaremos pegados, porque es imposible aferrarse a estos pedazos de plástico que ruedan entre las manos todos los días a una velocidad que apenas si te permite anotar el nombre del grupo y del álbum en el lomito. Cuando en 2030 haya un revival techno, si lo hay, estaremos en otra. No podemos prever en cuál. No le tememos al cambio. Al cambio de nada.

La Era de Acuario está aquí y no es como se la esperaban los New Age, tai chi y tofu en las colinas. Bailamos sobre la basura en un antiguo basural de perros, sin averiguar dónde están los nuevos. Ladramos y aullamos a todas las lunas, lunas cyan - púrpura hechas por humanos. El pranayama es tratar de respirar cuando el calor aumenta entre carbohidratos de chicle y la nube de humo de tabaco. Comemos basura y respiramos basura y viajamos por entre paisajes de basura por avenidas como Irarrázaval entre gente hundida y negocios egoístas, pero...

 

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-La gente empieza a volver a creer en lo social

Manuel Martínez, Euphor¡@!

LA HISTORIA

Tal vez la historia del techno no debe ser contada como lo es habitualmente, a partir de la aparición de la música electrónica y de Brian Eno, Tangerine Dream, Kraftwerk, etc., sino más bien en torno al personaje que desplazó al músico cuando apareció toda esta escena: el DJ.

El disc jockey ("montadiscos") o DJ es un personaje tan de nuestros días como el constructor de sitios Web (por cierto, la Internet es el mejor medio para comunicarse con la comunidad techno de todo el mundo, con multitud de sitios y grupos de noticias, como alt.rave). Nacido en los estudios de radio, el DJ subió después con sus discos a la caseta de una discoteca en los 70 con el "funk disco" y empezó a ver una reacción directa; aprendió a mantener a la gente bailando y a "mover los discos". En las ciudades llenas de clubes de Detroit y Chicago surgió el house, a mediados de los 80, aprovechando nuevos equipos: los secuenciadores análogos, que permiten a un solo músico controlar varios instrumentos y hacerlos tocar junto con él mediante lenguajes como el MIDI, usando cintas pregrabadas y sintetizadores. Así, los computadores entraban por el lado auditivo del arte, luego de sacudir las artes visuales; en 1985, surgen los primeros computadores destinados a la música, el Atari 520 ST y el Atari 1040. Entretanto, desde Alemania, Inglaterra, Bélgica, Japón y Holanda se difundía una especie de "canciones electrónicas"; eran las primeras notas de lo que luego sería la música ambient. Un par de años más y ya en 1987 se puede decir que nace, en la isla de Ibiza, la escena de las fiestas rave.

EL TECHNO MATÓ A LA ESTRELLA DEL POP

El músico, liberado de la enorme masa de los instrumentos, cuyos registros ahora tiene en los teclados; se libera también de los demás músicos y en reemplazo del "grupo" o "banda" del rock, tiene ahora un "proyecto", comúnmente de una o dos personas. A su vez y, puesto que es difícil ofrecer esta música en vivo, el músico es desplazado por el DJ, cuyo trabajo es mezclar los vinilos, CD o cintas DAT en las tornamesas: combinar la música de otros, dándole su propio carácter, único del lugar y del momento de cada fiesta. Muere la estrella y vuelven los músicos a tocar al fondo del salón de la corte/discoteca, en vez del escenario/estadio/pantalla.

En los afiches y en los flyers o volantes de las fiestas techno se dice que van a "tocar" tales o cuales DJ. Si consideramos a éstos como a una nueva especie de músicos, o como críticos en acción, las tornamesas serían sus instrumentos musicales; el estándar entre ellas es la marca Technics, modelo SL 1200 MKII, siendo una tornamesas un tocadiscos que puede acelerar o retardar el ritmo de los discos (generalmente vinilos de 12", aunque también se pueden usar CDs o DATs). Usando entre 2 y 4 de estos aparatos, el trabajo del DJ, con sus audífonos puestos, es escuchar en una de las tornamesas un disco y buscar el punto en que puede mezclarlo -con el mezclador o secuenciador- en el disco que está saliendo al aire desde otra de las tornamesas.

Ahora bien, el ritmo está hecho de beats (el equivalente rítmico del bit) o golpes, así es que una de las diferencias entre los estilos del techno se mide en bpm o beats por minuto. Por ejemplo, el trance sicodélico es, sobre todo, una mezcla entre un tempo rápido (140-160 bpm) (lo que puede incluir una docena de series de tambores) y una multitud de sonidos (bajos, sonidos ácidos...) El trance, el más popular de los estilos dentro del techno, resultó de la unión de house y ambient, especialmente desarrollado en Frankfurt. Luego, producto de la distorsión hacia los tonos agudos, se escuchó el acid, de sonidos crujientes y repetitivos creados con el famoso TB 303 de Roland, que se ramifica a su vez en acid-house, acid-jazz, acid-etc. (...) El gabber, el más rápido, está en el rango de 200-245 bpm.

Desde allí, infinidad de mezclas y remezclas se han producido: mientras el techno de Londres es relajado y livianito, el de Detroit ácido y negro, el de Berlín pesado y más acelerado. Ir conociendo estilos, pasando de uno a otro, es una técnica de combate contra el encasillamiento en los gustos a que el mundo nos empuja. Otros estilos son el artcore o jungle inteligente, drum & bass, electronic body music, tribal, industrial y Goa trance, interesante estilo psicodélico aparecido en India, cuyos mejores representantes son T.I.P, Man With No Name, Cosmosis, Astral Projection, Hallucinogen, Green Nuns, Juno Reactor, Etnica, Prana, Union Jack, Slinky Wizard, Phreaky y Total Eclipse.

LA VIBRA

Nicholas Saunders cuenta en E is for Ecstasy: "La música da siempre energía para levantarte sin dejarte caer jamás; acumula más y más, sin alcanzar jamás el clímax. Me descubro no solamente bailando con el beat pesado, sino también respirándolo, dejando a veces escapar sonidos junto a la música. Hay una sutileza escondida en el cambio de beat, una especie de broma que me hace sonreír cada vez". Cuenta Nicholas sus experiencias de la primera vez que fue a una rave: "Supe si lugar a dudas que me aceptaban; yo no habría podido hacer nada que fuera discordante, porque todos los demás estaban sencillamente siendo ellos mismos, como celebrando su liberación de las represiones y neurosis de la sociedad. [...] Me pareció entender por completo de qué se trataban las raves; incluida la música, que siempre me había irritado. [...] Se sentía tan saludable, como si me estuviera moviendo de una forma que era una verdadera expresión de mí mismo, en la que cada parte del cuerpo se sentía libre y flexible". Dice Manuel Martínez, del colectivo Euphor¡@!: "el DJ es el maestro de ceremonias que eleva el libido a su máxima expresión y provoca la catarsis, el trance eléctrico".

Y éste es el testimonio de un raver después de un grandioso evento con 6.000 personas en Los Angeles, EE.UU.: "A eso de las 6 AM, me paré en la balaustrada encima de la pista principal, sin camisa, bañado en sudor, con los pies casi rendidos pero con el cerebro diciendo MUEVE MUEVE MUEVE. Miré hacia abajo, los 2.000 cuerpos que giraban debajo de mí y pensé o bien esto es el fin del mundo o el principio".

"Se forma una cultura local", dice Manuel. "Ya no se mira desde abajo a Europa y a Estados Unidos".

El espíritu libre de las raves, que es el de tomar cualquier lugar y ocuparlo por un tiempo, y comprar tornamesas en vez de entradas, es reivindicado por el DJ Jackacid, como respuesta a la comercialización de todo esto. Es la misma actitud que la de poner la propia página en el Web, lo antes posible y sin pedirle permiso a nadie: "Queremos que la gente encuentre lagos, canteras abandonados, lo que sea.. consíganse un sistema de sonido y quédense un buen tiempo... ¡¡Háganlo todo ustedes mismos!! No queremos que la gente tenga que pagar por ir a un evento. ¿No sería mejor ir a una fiesta gratuita y gastar unos US$15 en música o poleras o lo que sea y no tener que pagar un cover? ¿Y pasar 3 días escuchando música al aire libre o en un complejo industrial bien piola?"

SANTIAGO

Aquí, muchos de los DJs son hijos de retornados, que aprendieron este arte en Europa y han hecho de Santiago la capital sudamericana del techno, según dijo un artículo de El Mercurio. Los más conocidos son Zikuta, M-P-Sound, Down, Magik, Climax, Dave, Adrián, Siddhartha, Pascal, Ed, Umaña, Villalobos, aunque a nivel de barrios y colegios se producen también muchas fiestas y pinchadiscos.

Euphor¡@!, uno de los colectivos que organizan las fiestas o raves, llenó el Parque Forestal con seis mil personas el 17 de noviembre del año pasado. De ellas, 3.500 se mantuvieron durante las 7 horas que duró el evento. De entra esta gente, los ravers más cercanos y dedicados (a quienes se conoce como La Tribu o La Familia), se dedicaron -pura cultura urbana- a recoger la basura después. La Tribu es la misma que se encuentra en todas las fiestas de La Perrera del Parque de los Reyes, la disco Planet de San Diego, el Open House de Vitacura, la Oz de Bellavista, el Wunderbar de Suecia, en la Blondie del centro y por supuesto en el Café Virtual de Santiago Centro, donde todos los jueves puede ir la gente a obtener su muestra gratis del techno y su cultura, desde las diez de la noche.

Por el lado de la radio, los programas son Máquina Music (Radio Tiempo, con DJ Siddhartha, viernes y sábados, 22 horas; y Electrozona, con DJ Adrian, domingos, 22 h, en Radio Concierto).

Cada semana, Euphor¡@! cuenta los eventos por venir en sus dos info-lines: el 3001129 y el 3000589. Mantiene además una casilla de correo: Casilla 326, Correo 12, Santiago, adonde se deben mandar los datos personales de quienes quieran recibir información sobre las fiestas, y anuncia para muy pronto (segunda mitad de junio) una página Web. Por último y para recibir la mailing list, es necesario comunicarse a: clatorrd@puc.cl.